Me decĂ­as,

el sonido del viento impulsaba mi espĂ­ritu,

por las copas de los árboles,

llamas fatuas aparecĂ­an frente a mi,

el camino se hacĂ­a largo,

el cielo era un desafĂ­o,

la luna se perdĂ­a en una noche caĂłtica,

donde un dragĂłn devoraba su esencia,

arquetipos de muerte pulverizaban la aurora,

tan lastimada,

un piano de teclas mágicas,

enseñaba la armonía del infinito,

tu estabas sentada en una nota pálida,

te recordaba,

como no hacerlo,

creĂ­a haber llegado al sitio preciso,

me lo decĂ­a la aurora,

tu piel y tu boca,

como un susurro,

grietas en el espacio,

esporas de invierno humedecen mis recuerdos,

despierto de un sueño,

escucho tu voz,

lejana y mĂ­stica,

creĂ­a haber llegado al sitio preciso,

como un extraño presagio,

cuando afirmabas:

me verás detrás de un sueño.